TEXTOS, ILUSTRACIONES Y DIBUJOS DE LA SAGA DE LOS CONFINES

El Arte de Los Confines es un proyecto en conjunto entre la escritora Liliana Bodoc y el ilustrador Gonzalo Kenny, para ilustrar de a poco el universo creado por la escritora en su trilogía "La Saga de Los Confines". Los invitamos a todos a encontrarse con los personajes de esta maravillosa obra, conocer textos inéditos de La Saga y perderse en cada uno de los rincones de Los Confines. Esperamos que disfruten todo el material aquí presentado y puedan dejarnos sus comentarios y opiniones. Cálidos saludos para todos,
Liliana y Gonzalo.


2010-08-03

EL INSTINTO Y EL OFICIO DE ESCRIBIR II

Les dejamos la segunda entrega del taller literario que nos regala Liliana!
Esperamos sus comentarios!
Para leer la parte I, pueden hacer click aquí.
Abrazos a todos

PARTE II
La voz de los personajes

   Pronunciada o pensada, la voz de los personajes se abre espacio en la narración en una instancia crucial para la verosimilitud, el clima y el espesor del relato.
   Por supuesto que es el narrador quien decide otorgarles ese derecho. Y es él quien decide cuándo y para qué hacerlo. De estas respuestas dependerán la extensión, la intensidad y el registro de esos diálogos.

La voz del personaje puede reproducirse de manera directa, sin ningún tipo de intermediación
- Me retiro – dijo Juan.
“Me retiro”, dijo Juan.
“Mejor me voy de acá” pensó Juan.

   Si se trata de la reproducción del pensamiento no es conveniente la extrema formalidad porque difícilmente, por muy circunspecto que sea nuestro personaje, pensará: “Me retiro”.
La voz del personaje también puede aparecer intermediada por el narrador:
“Juan avisó/dijo/anunció que se retiraba”
“Juan pensó que era mejor irse de allí”

   Hay todavía un grado más profundo de coincidencia entre personaje y narrador. Y se da cuando la voz del primero “se monta” a la del segundo. Vale decir cuando el narrador abandona su propio registro para asumir el de un personaje.
   "Juan empezaba a inquietarse. La cosa se ponía fea, era mejor desaparecer enseguida, y sin hacer ruido."
Aquí se hace evidente que el narrador esta cargando con la voz del personaje.

   Como sea, en el discurso directo la palabra pasa del narrador a un personaje, a otro y a otro.
Este es un maravilloso trabajo, en el que se hace necesario aplicar toda la atención porque el diálogo es un recurso tan riesgoso como fascinante.

¿Cuáles son algunos de los puntos donde aconsejo poner atención?

   1.- Superposición. Es importante evitar que los personajes (o algunos de ellos) hablen de manera extremadamente similar. O bien que los personajes hablan parecido al narrador. Es verdad que, a veces, tenemos un par o un grupo de personajes que pertenecen al mismo rango, y poseen características similares (edad, género, actividad, etc). En tal caso, la diferenciación se hace más compleja. Digamos que entre la voz de Wilkilén y la de Zabralkán no tuve demasiados problemas. En cambio, sí los tuve entre la voz de Zabralkán y la de Bor.

   2.- Copia fiel. En líneas generales creo que es preferible evitarla porque presume varios problemas. Puede, por ejemplo, empobrecer o caricaturizar a los personajes, ¡cuando la intención no es la caricatura! Y puede, sobre todo, malograr la potencia estética del texto. Ya dije, y repetiré cien veces, que el arte literario presume y requiere de cierta tergiversación. Que el lenguaje, como nuestra materia prima, debe ser sometido al prisma estético. De lo contrario, corremos el riesgo de tomarle a la realidad una fotografía fondo celeste, 4 x 4, perfil izquierdo. La copia fiel tiene otro gran problema. Debo darle la palabra a un grupo de adolescentes, de gitanos, de ejecutivos, etc. ¿Cómo lo hago? Cuidado que muchas veces la copia fiel suele ser, ante todo, un prejuicio.
   Mi sugerencia es determinar los patrones de comunicación de esos personajes. Digamos que se trata de adolescentes... En ese caso podríamos seleccionar, como pautas de comunicación, la fragmentación, el desenfado, la oposición. Luego trabajar sobre estos aspectos que, por lo demás, le concederán al diálogo una universalidad que difícilmente se lograría con la extrema fidelidad. Recuerdo que cuando se trató de los husihuilkes, aunque están referenciados en la cultura mapuche, no pensé en remedar un formato lingüístico. En cambio, elegí pensar en su modo de entender la oralidad: carácter sagrado, musicalidad, verdad y belleza. Teniendo esto en cuenta, y más allá de los resultados, es que hablaron Vieja Kush, Dulkancellin, Kume, Kupuka, etc.

   3.- Verosimilitud. Problema si lo hay, de toda la literatura; no importa que se trate de textos realistas o fantásticos. Uno de los sitios donde la verosimilitud suele estrellarse es en los diálogos. Es muy importante evitar que los personajes se den entre si unas informaciones que solo necesita el lector, y no, y de ningún modo, ellos. Al estilo de las malas telenovelas donde, en diálogos absurdos, se repite lo que ocurrió en episodios anteriores para que nadie se quede atrás. De lejos suele verse esta costura.

   Hay que decir que esto no debe confundirse con el recurso de “extrañamiento” donde, al modo del “aporte” teatral, el personaje gira hacia el espectador, (lector) y lo hace partícipe de la historia.
  Es decir, no debe confundirse con la idea de derribar la cuarta pared. Y resquebrajar la ilusión que crea el mundo ficcional; deshacer la emoción y apelar a la razón. Ea, esto que están viendo/leyendo es una ficción. Ea, no se dejen embaucar ni por nosotros ni por nadie

   4.- Diálogos de “otros mundos”. No me refiero necesariamente, aunque también, a los mundos fantásticos. También hablo de tiempos históricos pasados, de lugares distantes, de culturas diferentes. ¿Cómo manejamos estos diálogos? ¿Cómo reconstruimos tiempos y espacios distantes? O en todo caso, ¿cómo hacemos para no deshacer en un instante una larga y trabajosa construcción ficcional?. Exagerar, exagerar, exagerar es mi primer consejo. No importa si alguna palabra pudo ser usada en un determinado tiempo pasado, pero si esa palabra connota actualidad es mejor evitarla. ¡Hay tantas palabras para elegir!

Yo deseo, digamos, hacer hablar a dos personajes de la Edad Media, entonces solo me queda:
- Omitir cualquier marca en el discurso que destruya la construcción espacio-temporal de la narración: menciones técnicas, coyunturales, jergas, localismos, etc.
- Por lo demás, me queda intuir, elegir, inventar... Y sobre todo actuar por diferenciación. Particularizar de algún modo ese momento narrativo.

Voy a permitirme un sencillo ejemplo.
Diálogo entre un señor feudal y un alto sacerdote, edad media.

Primera versión

- Hay mucha rebeldía entre los campesinos. Y agosto está llegando – dijo el Señor Tomás de Ferdinad.
- En efecto, los mirlos anuncian su presencia.
- ¿Cuál presencia, mi excelente padre? ¿La de los rebeldes o la de agosto?
- Ambas, estimado Tomás, porque sepa que es probado el amancebamiento entre las rebeliones y el calor.
- ¿La Biblia lo dice?
- Ah, claro que no. Lo dicen los libros prácticos. Sepa usted que las arcas del monasterio sufren cuando llega el verano.
- ¿Es que la gente entrega menos?
- Y menos que menos.
- No lo comprendo.
- Beben más.
- ¿Dice usted...?
- Digo, mi buen Tomás, que lo que se va en vino no llega al Señor Dios.

Segunda versión

- Hay subversión entre los campesinos. Y el problema es que tenemos la cosecha encima – dijo el Señor Tomás de Ferdinad
- En efecto, recibí noticias sobre este tema. Y de hecho, una cosa está asociada a la otra.
- ¿A que se refiere, usted?
- A que la llegada del verano reduce las ganacias. Las recaudaciones por el diezmo, por ejemplo, caen estrepitosamente.
- ¿Y eso...?
- Lo obvio... Gastan más en alcohol

   El segundo diálogo podría tener lugar aquí y ahora.
   Expresiones como “este tema”,“lo obvio”, pueden resquebrajar la atmósfera. ¿Es seguro que esas palabras no se usaban? Por supuesto que no es seguro. Pero, lo dicho, mejor extremar cuidados y no desaprovechar la voz de los personajes para crear clima, y “reconstruir” tiempos y espacios.

   5.- Buen aprovechamiento. Recordar que en los diálogos hay sitio para mucho más que la mera información. Que los diálogos pueden darle solidez a los personajes, al lugar, a la época. Recordar que también las acotaciones son útiles, y no deben desaprovecharse. Es bastante frecuente que las limitemos a dar idea de tonalidad (dijo, murmuró, gritó, etc) de alguna emoción (dijo sonriendo, dijo con la voz cortada) o de alguna acción (dijo, mientras se levantaba de su silla, dijo al tiempo que abría la ventana). Pero las acotaciones pueden servir para mucho más que eso.

Propuesta de trabajo

Una pareja dialoga en un trance de crisis terminal. Sin embargo, el tema jamás se tratará de manera directa. En cambio sí nos vamos a enterar, en el curso del diálogo, de las siguientes cosas, (además de percibir la crisis).
- Hace frío.
- Ella tiene un primo que es un exitoso industrial.
- El es de Racing.
- El se parece a Sandro.
- Ella tiene problemas hepáticos.
- No hace mucho compraron un televisor nuevo.
- A ella no le gusta el color amarillo.
- Antes se amaron mucho.

Liliana Bodoc

5 comentarios:

  1. ¡Me encantó! ¡también me pareció importantísimo aquello de "los dialogos de otros mundos", como se puede errar en ese aspecto!
    ¡Muchas gracias nuevamente!
    Habrá que hacer la tarea.....

    ResponderEliminar
  2. Agradezco a Liliana por el aporte de este taller de escritura. Me encantan las propuestas y la reflexionó.
    Yo gracias a La literatura de Liliana recuperè el gusto por la escritura.
    Gracias una vez más y me pongo a trabajar.
    Gloriac

    ResponderEliminar
  3. muchisimas gracias x ayudarnos tantoo!!!!!!!

    ResponderEliminar
  4. Q buena onda, no se porque descuide este blog, no volvera a pasar. Me voy a prenser a pleno en este taller (aparte de que voy a empezar uno el mes q viene)
    Gracias Liliana, despertas una chispa en nosotros.
    Mariano

    ResponderEliminar
  5. Quiero agradecerles mucho por dejarle esos comentarios a Liliana! Pronto subiremos más material de los talleres y esperamos ojalá pueda seguir sirviéndoles.

    ResponderEliminar