TEXTOS, ILUSTRACIONES Y DIBUJOS DE LA SAGA DE LOS CONFINES

El Arte de Los Confines es un proyecto en conjunto entre la escritora Liliana Bodoc y el ilustrador Gonzalo Kenny, para ilustrar de a poco el universo creado por la escritora en su trilogía "La Saga de Los Confines". Los invitamos a todos a encontrarse con los personajes de esta maravillosa obra, conocer textos inéditos de La Saga y perderse en cada uno de los rincones de Los Confines. Esperamos que disfruten todo el material aquí presentado y puedan dejarnos sus comentarios y opiniones. Cálidos saludos para todos,
Liliana y Gonzalo.


2012-08-04

Nota a Liliana Bodoc

Hola Amigos y amigas, en esta oportunidad quiero compartir con todos ustedes una entrevista a Liliana que salió la semana pasada en el diario Tiempo Argentino.
Y esta nota es para mí especial, porque refleja un poco la maravilla de este proyecto llamado "El arte de los Confines"; un proyecto que amo y que me llena de alegría. Un proyecto que me permitió conocer más de cerca a una persona tan talentosa y agradecida como es Liliana, y poder acompañarla de algún modo en este nuevo libro de la Saga que esperamos tanto todos...
Por eso hoy quiero agradecerle especialmente a ella por sus palabras, y a ustedes que del otro lado nos acompañan y enriquecen con su comentarios y su cariño.
Un abrazo grande a todos.
Gonzalo Kenny

La nota original en este link.


"La poesía es una de las máximas alturas a las que podemos acceder"

Por  Irupé Tentorio

Referente indiscutida de la literatura de fantasía a nivel mundial, la autora mendocina regresó con su último libro, Oficio de búhos, a la difundida Saga de los confines que le valiera gran prestigio y popularidad. Una charla en donde cuenta su relación con la literatura, la lectura y explica los motivos de su retorno a la tierra de la magia.

 Durante 2004, cuando publicó, Los días del fuego, Liliana Bodoc aseguró que ese sería el último tomo de La saga de los confines. Pero el azar, y las buenas lenguas la llevaron a conocer a Gonzalo Kenny, un joven dibujante que a través de su arte, logró hacer visibles a los protagonistas de la saga. "Fue maravilloso conocerlo, no solamente porque a partir de allí me dieron ganas de regresar a la saga, sino también porque cuando vi a Kupuka en los dibujos de Gonzalo, era absolutamente igual a como lo había imaginado", cuenta la autora.

Para esta escritora mendocina, que ya hace unos cuantos años está instalada en un pequeño pueblo en San Luis, su reciente libro Oficio de búhos, llevó un trabajo de dos años. Es que para reencontrarse con aquellas voces tuvo que volver a leer toda la saga y también, al igual que en el principio, llevar a cabo diferentes investigaciones antropológicas.
El resultado fue un gran libro de cuentos en el que, además de recuperar su marca registrada con reminiscencias de las mitologías americanas, también se hace presente la galería de personajes inolvidables tales como Drimus, el Doctrinador, mago que sirve a Misáianes y que enfrenta con sus poderes malignos a los Brujos de la Tierra; la vieja Kush; Dulkancellin, un guerrero soberbio que se ha ganado el odio de muchos lectores; el jorobado Molitzmós. Y a Kupuka, el anciano poderoso y excéntrico que puede amar sin límites. Todos plasmados en este último libro en los dibujos de Gonzalo Kenny.
En Oficio de búhos que, lejos de atar cabos o cerrar puertas, abre otros tantos, hacia el pasado y hacia el futuro, algunos cuentos pueden leerse de forma independiente, sin que la lectura previa de la saga resulte obligatoria. “El mejor nadador, el último Ariki” es una historia sobre los lulus, pero sin embargo es una reescritura de una leyenda de la Isla de Pascua, así como “La eternidad de una flecha” es una relectura del mito de Orfeo y Perséfone. El resto de los relatos son continuaciones y derivaciones de la saga, y se centran casi exclusivamente en la posguerra del reino de los Señores del Sol –en sus intrigas políticas y su constantes conflictos– y en las tensiones hacia dentro de la Resistencia en las Tierras Antiguas. Ambos escenarios habían quedado un poco desbalanceados en la saga original y sobre ellos, definitivamente, había más para decir.
Este último tomo de la saga, empieza como termina, como una suerte de historia infinita. Los cuestionamientos quedan abiertos y es así como la saga sigue perteneciendo a un mundo donde es imposible poner punto final, donde lo concreto es casi imposible.
 
–Cuando publicaste Los días del fuego, anunciaste que sería el último libro de la saga. ¿Qué te hizo volver a la carga con Oficio de búhos? 
–Debió ser, ante todo, mi enorme capacidad para contradecirme. Es bien cierta tu afirmación: dije muchas veces, para todo el que quisiera escuchar, que la saga se terminaba con Los días del fuego. Pasaron diez años, y quise volver a ese lugar.  Hoy creo que, en buena medida, influyeron los dibujos que hizo, sobre el imaginario de La saga de los confines, Gonzalo Kenny. Yo vi el rostro de Kupuka, vi las arrugas de Vieja Kush y algo renació; algo que vino desde adentro y desde lejos. Las ilustraciones de Gonzalo revivieron el entusiasmo que sentí el primer día que me senté ante el teclado para escribir la saga. Me contradije, es cierto. Pero al fin, las contradicciones son un ejercicio de la honestidad. 
–¿Te resultó engorroso volver después de tanto tiempo?
–Fue un trabajo difícil. Estuve dos años escribiéndola y además tuve que volver a leer toda la saga, y leerse no es algo que nos resulte placentero a los escritores. Pero además trabajé bastante en que este último tomo pudiera leerse independientemente de los anteriores.
–¿Qué pretendés con esta saga?
–Tengo que pensar varias veces esta pregunta porque no hay una respuesta que me surja con facilidad. Cada vez que escribo, (y esto incluye la saga) pretendo hacer lo mejor posible con el tiempo que me fue asignado para vivir. Escribir es, posiblemente, lo que mejor sé hacer. Es, con seguridad, lo que me hace más feliz. Pretendí con la saga lo mismo que pretendo con cada uno de mis textos, transmitir y participar de la mejor manera posible. Si lo pienso desde un punto de vista más específico, podría decirte que estuvo la intención de hablar de la conquista de América, y por extensión de todas las conquistas, en clave fantástica. Me gustó la tarea de mestizar dos cosas que pueden parecer lejanas entre sí: el compromiso ideológico y la magia.  
–¿Cómo fue tu rutina mientras te dedicaste a escribirlo?
–Escribir Oficio de búhos fue un trabajo largo, dos años más o menos. Durante ese tiempo tuve momentos de mayor tranquilidad, de posibilidad de rutina, y otros momentos de mucho movimiento. Mi ideal para escribir es la calma, las costumbres cotidianas, los horarios domésticos.  Sin embargo, no siempre es posible sostenerlos, y entonces nos acostumbramos a escribir en el ómnibus, en los cafés, en los pedazos de tiempo que nos dejan las otras obligaciones.
–Tu manera de narrar es bastante poética. ¿Cómo te llevás con la poesía? ¿Tenés relación con ella?
–La poesía es mi mayor maestra. No la escribo, no al menos si hablamos de género estricto, pero confío en ella como en pocas cosas, confío ciegamente, sé que donde ella está se potencian las palabras y se potencia el silencio. Es un gran atajo porque se puede decir en cinco palabras lo que llevaría varias páginas narrativas. Además, dice con una espesura que ningún otro registro consigue. La poesía es una de las alturas máximas a las que podemos acceder como especie porque es inútil. ¡Y qué libres somos cuando producimos más allá de lo urgente, de lo necesario, de lo utilitario! Es como acariciar a alguien que duerme, no hay interés mensurable.  
–¿De dónde viene y hacía dónde se dirige tu pasión por la literatura fantástica?
–Viene de la infancia. Siempre sentí mucho apego a todo lo que estuviese relacionado con lo mágico, con las explicaciones irracionales, sin siquiera poder definirlo. Además, es lo que me convencía. Con los años, comencé a respetar el pensamiento mágico, y a entenderlo como un modo insustituible para comprendernos y comprender el mundo que habitamos. ¿Hacia dónde se dirige esta pasión? Creo que mi intención primera y prioritaria es pensar en el hombre mágico. Entiendo por hombre mágico aquel que no le teme al paso del tiempo ni a la muerte, el que es capaz de repartirse, el que necesita muy poco. Es decir, el más peligroso para el modelo imperante, modelo de individuos sometidos al miedo, a la posesión ornamental y a la soledad casi absoluta.  
–¿Se puede escribir para adolescentes sin dejar la sensación de ser alguien que intenta hablar en su código?
–Recordando el tiempo en que yo lo era, y me gustaba que los adultos hablaran como adultos y me contaran de ese mundo que me estaba esperando. No creo que a los pibes les interese el registro de los escritores “haciendo de adolescentes”. Esa imitación suele ser una caricatura, un arquetipo, cuando no una verdadera pavada. Los chicos tienen a sus amigos para insultar palabra por medio, para escribir con signos aritméticos, para la jerga. No es eso lo que esperan cuando abren un libro.
–Más allá del tinte de fábrica, ¿sentís que libros como los de Harry Potter acercaron a los adolescentes a la literatura?
–Con seguridad lo hicieron. Hay muchos lectores que inician con Harry Potter y luego continúan leyendo, creada ya en ellos la necesidad de la ficción, del encantamiento. Se puede aceptar que hubo, en la aparición de Harry Potter, un gran aparato de marketing. Pero es igual de cierto que eso solo no alcanza para explicar el fenómeno.   
–¿Les leías cuentos a tus hijos? ¿Y a vos te leían?
–Sí les leía cuentos a mis dos hijos, y a veces se los inventaba. En cuanto a mí... No me leían, pero, en cambio, me cantaban. Mi papá sabía hermosas canciones infantiles, “El negrito Betún”, “Clementina”, “Paco sin fin”, y muchas otras que nos cantaba con frecuencia 
–¿Con cuál de todos los personajes de la saga te llevás mejor?
–Kupuka, el más viejo de los Brujos de la Tierra, es uno de los personajes que más quiero. En realidad, lo siento cercano, y su cercanía me causa la sensación de estar amparada, protegida. 
–¿Te recordás aprendiendo a leer?
–No, no me recuerdo aprendiendo a leer. Pero sí me recuerdo leyendo. Un invierno, en especial, que tuve que guardar cama durante muchos días (creo que era una afección bronquial). Leí sin parar, unos tras otros, los libros de la colección Billiken que una vecina le daba a mi papá para que me entretuviera. Pensándolo bien, quizás recuerde las hileras de letras en el cuaderno. Es decir, la escritura, pero no tanto las primeras lecturas. Tampoco me contaron a qué edad aprendí a leer.     
–¿Cómo te llevás, al escribir, con la metáfora?
–Como el colibrí con la levedad, como el pan con la manteca... La verdad es que la metáfora es un recurso retórico con diversas modalidades, y siempre muy potente. Con una gran saturación de sentido. Sin embargo, en la escritura narrativa conviene ser cauteloso en el uso de recursos retóricos a fin de que la acción “no se empaste”.  
–¿En qué ocupás tu tiempo ahora?
–Estoy haciendo los últimos toques a la segunda parte de "Memorias impuras. Los Huérfanos", que sale en septiembre por Planeta. Quiero cerrar ese ciclo y ya tengo la idea de una nueva novela que no tiene nada que ver con lo fantástico ni con las sagas. Tengo ganas de escribir un tipo de novela que aborde el tema de la ancianidad a través de la transgresión. Un poco por la idea de que un anciano puede verse hasta ridículo si se lo relaciona con aspectos que le están vedados. Creo que con eso me alejo de lo fantástico, a lo que seguramente volveré en otro momento.
–Por último, ¿qué le preguntarías a Edgar Allan Poe?
–Uy, le preguntaría tantas cosas... Muchas de ellas relacionadas con su vida, con su dolor psicológico y el modo en que este se trasluce en su escritura. Me gustaría preguntarle por sus propias lecturas. Por el opio, por el cuervo, por la matemática, por los gatos, por el callejón donde murió.  «
 
 
Una vida de película
La historia de Liliana está cerca de llegar a la pantalla grande. Todo comenzó cuando en el año 2006, el guionista Diego Ávalos y el productor Francisco Larralde, ambos egresados de la ENERC, escucharon decir a Ursula Kroeber Le Guin, escritora estadounidense del género fantástico, que el futuro de la fantasía épica estaba en manos de Liliana Bodoc. A partir de allí, ambos se dieron cuenta de que existía suficiente material para realizar un documental sobre el recorrido de Liliana por su vida, es decir, regresar a Mendoza y empezar por el comienzo. Testimoniando, la escritora recorre los momentos de dicho documental junto a su hija Romina, contándole sus vivencias. Así empezó el rodaje de Liliana Bodoc, la madre de los confines, en el cual la escritora visita lugares y personas importantes de su vida, los sitios y seres que la marcaron por siempre. 
"Lo que era para nosotros una premisa se convirtió en realidad, siendo esta más grande de lo imaginado. Liliana se prestó a la propuesta y compartió, a modo de diario íntimo, el transcurrir de su existencia frente a la cámara como pocas veces se ha visto en el género documental. El resultado es una película sensible e íntima, que habla sobre el pasado familiar, el rol de la mujer en nuestra sociedad, y muestra el dolor y la esperanza de una poeta única, capaz de compartir su historia como pocos se atreven a hacerlo”, señala su director.
La madre de la Saga de los confines cuenta con el apoyo de la Escuela Nacional de Experimentación Cinematográfica (ENERC), fondos económicos del gobierno de la provincia de Mendoza, y del departamento de Luján del Cuyo. Lo que para el equipo era casi un sueño se convirtió en una realidad plena, porque más allá del deseo propio de rodar su película y lo que esta acarrea, lograron entrar en el corazón de la escritora. “Liliana Bodoc no es solamente una de las voces poéticas más grandes de nuestro idioma, sino que encontramos en ella la síntesis perfecta entre emoción, verdad, compromiso político y talento natural que se perfecciona a base de puro trabajo. Conocer a Liliana es conocer a una de las personas públicas más fascinantes que existen. Este documental no sólo es un reflejo de su poesía y sus mundos imaginarios, sino también de su generosa calidad humana”, afirman Ávalos y Larralde. 
El equipo está en la etapa final del desarrollo de este documental. De momento, como primera instancia está previsto su estreno en la ENERC y en la provincia de Mendoza. Para poder tener un adelanto del film, se puede visitar YouTube.

1 comentario:

  1. ola, mi nombre es felipe, vivo en colombia, estudio literatura y me he embarcado en trabajar la obra de Liliana. Quisiera saber si me puedo poner en contacto con ella, hacerle conocer mi trabajo y tener su aprobación... intercambiar algunas palabras. Es increible este blog, apenas lo conozco. aca dejo mi correo electrónico por cualquier cosa
    manudine@gmail.com
    Muchas gracias y sigan trabajando as

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