TEXTOS, ILUSTRACIONES Y DIBUJOS DE LA SAGA DE LOS CONFINES

El Arte de Los Confines es un proyecto en conjunto entre la escritora Liliana Bodoc y el ilustrador Gonzalo Kenny, para ilustrar de a poco el universo creado por la escritora en su trilogía "La Saga de Los Confines". Los invitamos a todos a encontrarse con los personajes de esta maravillosa obra, conocer textos inéditos de La Saga y perderse en cada uno de los rincones de Los Confines. Esperamos que disfruten todo el material aquí presentado y puedan dejarnos sus comentarios y opiniones. Cálidos saludos para todos,
Liliana y Gonzalo.


2011-02-02

EL INSTINTO Y EL OFICIO DE ESCRIBIR IV

He aquí un nuevo texto que Liliana nos ha dejado, como continuación de la serie que titulamos "El instinto y el Oficio de escribir". Si quieren encontrarse con los textos anteriores, aquí les dejamos el link.
Un abrazo a todos.


Parte IV
El extraño comportamiento de la verosimilitud en la ficción

Mentira, no. Ficción
Verdad, no. Verosimilitud.
La insistencia en pensar sobre estos asuntos nunca es excesiva porque en ellos residen las mayores dificultades y, en consecuencia, las mayores maravillas de la escritura literaria.
El concepto de “verosimilitud” ya es confuso y ambiguo desde su definición. Y suele hacer referencia, casi con exclusivdad, a la “lógica interna” del texto.
En todo caso, parecería que un texto literario debe ser un sistema que no posea contradicciones internas. No es que Hamlet, como personaje, no posea contradicciones (las contradicciones lo hicieron eterno). Es que la tragedia shakespereana, como un todo formal y conceptual, no las posea. Es esperable, al fin, lógica en los comportamientos y en las emociones de los personajes, lógica espacio-temporal, lógica entre causas y consecuencias, etc. Y tratándose de textos fantásticos, es deseable el planteo y el sostenimiento de una lógica alternativa en materia biológica y física.  

        Sin embargo, no creo que la lógica interna sea condición suficiente para el logro de la verosimilitud. Y está lejos de explicar todo en materia de aciertos y desaciertos en este orden.
Hay soluciones argumentales, expresiones, situaciones que pueden ser verosímiles o no según la poética escogido por el autor.
Hay una consonancia que conseguir entre lo que contamos y el lenguaje que escogemos para hacerlo porque de ello dependerá, en buena medida, lo que se pueda o no ser verosímil. Casi con seguridad, los lenguajes con mayor carga lírica, metafórica, en general los lenguajes más connotativos, hacen verosímiles asuntos que en prosa directa, cotidiana, más denotativa, resultarían inaceptables.
Hay, también, unos climas literarios que permiten “excesos” y otros que no los permiten.
Un caso interesante para el estudio de la verosimilitud es “El perfume”, de Patrick Süskind.
Su protagonista, Grenouille, es un impresionante ejemplo de verosimilitud creada por el clima y el pulso de la prosa, por el lenguaje, en fin, por el mercado en el que nace. La fuerza que tiene la verosimilitud del olfato de Grenouille no radica en la explicación basada en aquel estímulo brutal y temprano sobre la sensibilidad de un recién nacido, (eso es lo de menos). La verosimilitud radica en la escritura.     

En contraposición, casi cualquier telenovela nos abruma de inverosimilitud a fuerza de acumular casualidades, (la gran apuesta argumental de las telenovelas está basada en ellas).
La muchacha llegó del interior en busca de trabajo y, en la inmensidad de Buenos Aires, fue a dar, casualmente, a la casa de su potentado padre.
La malvada estaba a punto de entrar a una habitación y escuchó, casualmente, una conversación que le dio la información que requería su plan.
Él se enamoró de alguien que casualmente, y según supo después, era la novia de su hermano.
¿Acaso estas cosas no podrían ocurrir en la realidad? Sí, podrían ocurrir. Pero son inverosímiles en estas ficciones porque están utilizadas solamente como recurso fácil y acomodaticio, adecuado a los avatares del presupuesto de la producción y el rating.  
¿Entonces la verosimilitud está relacionada también con la intención del autor?
Sospecho que sí. Y no estoy refiriéndome a la condición ética del autor. Estoy hablando de la rigurosidad de su creación, de la solidez que posea su “sistema ficcional”.  
El fabuloso olfato de Grenouille es el timón de un barco con rumbo a un puerto; es un portento con carga simbólica.
A veces, la verosimilitud llega por la intromisión brusca de un contraste. Pensemos en la caída de Alicia por el pozo, tras una situación de inicio plenamente realista. Pensemos en “Ensayo sobre la ceguera” de Saramago. En ninguno de estos casos podemos pensar en falta de pluma sino en nitidez de proyecto. En decisión y no en carencia.

La cosa se complica cuando nos vemos obligados a aceptar la existencia de obras que, sin ser estrictas en el sostenimiento de unas pautas lógicas internas, son tan verosímiles como el amor.
Estoy tratando de decir, con algunos temores, que a veces la verosimilitud nos tiene sin cuidado. De hecho, ni siquiera nos detenemos a pensar en ella.
Estoy tratando de decir que el primer signo de acierto en esta materia es que el lector jamás se preocupe por el asunto. Si un lector se detiene a pensar en la verosimilitud, ¡aunque sea para elogiarla!, hay algo que repensar en ese texto.
        Recuerdo a mi querido maestro de teatro diciendo que la dirección de una obra podía considerarse lograda cuando nadie nombraba al director.  
Que si el titiritero desaparece, los títeres son de carne y hueso.

Liliana Bodoc.

8 comentarios:

  1. Me encantó.
    "Que si el titiritero desaparece, los títeres son de carne y hueso." (L)

    ResponderEliminar
  2. Muchas Gracias Liliana por tus aportes. Gracias Gonzalo por este blog siempre interesante.

    ResponderEliminar
  3. Perfecto... me encantó, muy interesante y más importante de lo que muchos creen!

    ResponderEliminar
  4. ¡Gracias, Liliana, por tu generosidad al compartir tu saber!
    El blog, interesante y de excelente calidad, invita a recorrerlo y revisitarlo.
    ¡Gracias, Gonzalo!

    ResponderEliminar
  5. Jean- Baptiste grenouille y el efímero mundo de los olores...El perro de las lágrimas...
    Raquel fontezo y Cabrera preguntándole a Dorel: "- por qué tiene usted el espejo de Atima Imaoma?...
    Sutil y contundente,"oximorónica", si me permiten, siempre emocionante: Liliana Bodoc.

    ResponderEliminar
  6. Cuántas herramientas útiles! Muchas gracias, de corazón :)

    ResponderEliminar