TEXTOS, ILUSTRACIONES Y DIBUJOS DE LA SAGA DE LOS CONFINES

El Arte de Los Confines fue un proyecto en conjunto entre la escritora Liliana Bodoc y el ilustrador Gonzalo Kenny para ilustrar el universo creado por ella en su trilogía "La Saga de Los Confines".
En el año 2017 cumplieron su sueño de autoeditar un libro-ábum al que llamaron "VENADO - El Arte de los Confines."
En este blog se encontrarán con los personajes de esta maravillosa obra, conocerán textos inéditos que compartió Liliana y podrán perderse en cada uno de los rincones de Los Confines.

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2019-07-27

Palabras de Liliana - Blog

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Aquellos que gusten de recontrarse con los textos y el pensamiento de Liliana Bodoc, no se pierdan de visitar y suscribirse a este blog:
Palabras de Liliana -  https://palabrasdelilianabodoc.blogspot.com/


2015-12-10

Pedro y el Lobo

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Amigos, les compartimos una versión del clásico cuento de Pedro y el Lobo, en las palabras de Liliana Bodoc:

PEDRO Y EL LOBO

No se pierdan de conocer el proyecto LIBROS Y CASAS de donde sale este material.

2013-07-15

Wilkilén en el Bosque

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Siempre pensé que el universo plasmado por Liliana Bodoc en La Saga de los Confines tiene una riqueza narrativa tan profunda, que podría plasmarse de cientos de formas distintas a nivel visual. E imaginé que uno de esos posibles caminos sería un colorido mundo con una impronta más infantil, como un bello libro ilustrado para niños, o una hermosa película animada.

Por esto hoy quiero compartirles este boceto de la inocente Wilkilén jugueteando por el bosque de los Confines.
Espero que les guste. Los abrazo.
Gonzalo

2011-03-10

Poemas para Niños III

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La muerte de María Elena Walsh me llevó de regreso a unos poemas para niños que escribí y olvidé varias veces. Estos son apenas algunos, dos o tres de los cuales tiene “borgeana inspiración”, con perdón del maestro.
Ocurre que, como María Elena Walsh sostenía en su obra, los temas no tienen edad.
Pueden leer los Poemas anteriores aquí.
Liliana Bodoc


Las 4 maravillas del mundo

        Aire que silba
        Fuego que fuega
        Agua que corre
        Tierra que espera

        Agua más Tierra, arcilla
        Agua más Aire, espuma
        Fuego más Agua, agua calentita
       
        Aire con aire, flauta
        Tierra con tierra, huerto
        Fuego con fuego, amor
        Agua con aguacero
                       
        Apenas cuatro esencias,
        cuatro dulces puñados
        en el caldero,
        ¡y ya olía a magnolias
        el Universo!
       
       

Noche de diablos
                           
        En la noche más noche
        se encienden las antiguas
        hogueras de los diablos. 
        Deambula el hechicero
        sobre el caparazón de una tortuga.
        Un antifaz mastica
        la carne de una fruta misteriosa.

2011-02-25

Poemas para Niños II

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La muerte de María Elena Walsh me llevó de regreso a unos poemas para niños que escribí y olvidé varias veces. Estos son apenas algunos, dos o tres de los cuales tiene “borgeana inspiración”, con perdón del maestro.
Ocurre que, como María Elena Walsh sostenía en su obra, los temas no tiene edad.
Pueden leer los Poemas anteriores aquí.
Liliana Bodoc


El primer Dino

        Miles atrás del Tiempo
        cuando el sol era joven
        y la luna una almendra
        cayó un huevo del cielo
        y se trizó
        en forma de filosa dentadura.

        De allí
        asomó el gigante.
       
        Miró la soledad
        a un lado y otro lado
        de su enorme cabeza

        Con una de sus patas
        aplastó el cascarón
        que le sirvió de nave.

        Recorrió los desiertos
        en busca de su nombre.
        Bramó para escucharse,
        tropezó con la niebla.

        Encontró un río
        y, cuando fue a beber,
        se asustó de su cara.

        Anduvo el gigantón,
        llora que llora,
        a través de lagunas y de estepas,
        sin saber que con su andar
        trazaba
        los primeros caminos de la tierra.




El aburrido

Casa de ojos cerrados.
Casa del aburrido.
donde deambula un ser
de color pergamino,
párpados pantanosos,
y esqueleto vencido.

Allí está el aburrido,
colgado de los hombros,
porque nada le importa
porque todo es vacío.
Bostezando sin sueño,
arrastrando el camino.

Aburrido en su casa
donde el tiempo  
se estira como baba.

Casa de aburrido,
¡y el espacio se enrosca 
como un nido!      

Aburrido en su casa
ni sabe lo que espera.
Pero mientras suspira
el mundo se festeja.  
Se festeja de sol
de preguntas, de inventos,
de palabras, de rondas
de argumentos.  

Aburrido en su casa
donde el tiempo  
se estira como baba.

Casa de aburrido,
¡y el espacio se enrosca 
como un nido!      

Golpea su ventana.
Y dile que si viene
tendrá un sitio en la rama
del árbol florecido,
donde todo, ¡hasta el aburrimiento!
es divertido.

2011-02-17

Poemas para Niños I

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La muerte de María Elena Walsh me llevó de regreso a unos poemas para niños que escribí y olvidé varias veces. Estos son apenas algunos, dos o tres de los cuales tienen “borgeana inspiración”, con perdón del maestro.
Ocurre que, como María Elena Walsh sostenía en su obra, los temas no tienen edad.
Liliana Bodoc


Yo en el espejo

        Le pregunté al espejo
        si era yo ése que estaba.
        Me preguntó el espejo
        si era yo ése que estaba.
       
        Con mi mano derecha
        toqué su mano izquierda.
       
        Me reí con su risa.
        Me miró con mis ojos.

        Quise entrar y no pude.
       
        Pero cuando me fui
        se quedó solo.



Yo en el laberinto

        Como la vida, el laberinto
        se envuelve sobre un eje misterioso.
        Termina donde dobla.
        Se quiebra, zigzaguea,
        desanda en espiral y avanza en circulo.
        Gira sin avisar que la linea se enrieda
        en un nudo ovillado que no empieza.
        Continúa y se junta en el centro de un lazo que intersecta un camino bifurcado.
        Se mete en la madeja de curvas paralelas cortadas por un eje
        de trayectoria recta.
        Propone cinco ángulos
        en diagonal trazados
        para encontrar el centro
        del paralelogramo.

        Parecido a la vida, el laberinto
        no esta señalizado.
        Por eso es conveniente recordar
        que no siempre el atajo es el atajo.
        Y caminarlo lento,
        sin correr tras la prisa 
        porque al final de día, comprendemos:
        fue mejor el andar que la salida.